CÉSPED ARTIFICIAL: ¿HORA DE REINVENTARSE?

El pasado 25 de septiembre de 2023 saltó la alarma en la comunidad deportiva debido al anuncio realizado por la Comisión Europea: “Hoy, la Comisión da otro paso importante para proteger el medio ambiente al adoptar medidas que restringen los microplásticos agregados intencionalmente a los productos bajo la legislación química de la UE REACH (Reglamento de la Unión Europea relativo al Registro, Evaluación, Autorización y Restricción de Sustancias Químicas). Las nuevas normas evitarán la liberación al medio ambiente de aproximadamente medio millón de toneladas de microplásticos”. En cuanto a los microplásticos, la Comisión se refiere a todas las partículas de polímeros sintéticos de menos de cinco milímetros que son orgánicas, insolubles y resistentes a la degradación, como es el material de relleno granular que se utiliza en el césped artificial, el cual es la mayor fuente de microplásticos intencionales en el medio ambiente, además de otros materiales como cosméticos o suavizantes.

El motivo por el que causan una enorme preocupación estos materiales sintéticos es que una vez en el medio ambiente, no se biodegradan y no pueden eliminarse, lo que lleva a que sean ingeridos por animales, tanto marinos como terrestres, provocando que los seres humanos ingiramos los microplásticos por medio de los alimentos y, aunque todavía hay muchos aspectos que se desconocen, se ha documentado que la exposición a los microplásticos puede tener efectos negativos tóxicos y físicos en algunos sistemas del organismo, además de contribuir a una constante contaminación de nuestros ecosistemas y cadenas alimentarias, como explica la Comisión Europea.

De igual modo, un estudio realizado por la Universitat de Barcelona que cuantificó la presencia de restos de césped artificial en la costa catalán y las aguas del río Guadalquivir demostró que las fibras del césped artificial, compuestas principalmente de polietileno y polipropileno, pueden constituir más del 15% del contenido de mesoplásticos y macroplásticos, contribuyendo significativamente a la contaminación por plásticos, lo que influye no solo a la biodiversidad urbana, también a los medios acuáticos naturales (De Haan et al., 2023).

De esta forma, el día 15 de octubre de 2023 entraron en vigor las medidas implantadas por la Comisión Europea, lo que provocó una gran incertidumbre sobre el futuro del césped sintético, en gran parte por los titulares de algunos medios en los que afirmaban que el césped artificial tenía los días contados, pero ¿es esto cierto? La respuesta es no. Esta normativa no prohíbe la utilización de relleno granular en superficies deportivas sintéticas, sino su comercialización para su uso en dichas superficies a partir del 17 de octubre de 2031 como se explica en el anexo XVII del Reglamento (CE) nº 1907/2006.  Esto significa que, a partir de la fecha dada, no se podrá vender este material, sin embargo, si se podrán utilizar aquellas instalaciones que utilicen dicho producto y esté en uso antes de la fecha concreta, aunque la Comisión haya escogido el periodo de 8 años de transición para garantizar que un mayor número de superficies deportivas sintéticas puedan alcanzar el final natural de su vida útil antes de que sea necesario sustituirlas y por ende, renovar estas instalaciones con otro material más saludable para el medioambiente.

Esta normativa supone un claro llamamiento a la innovación y al desarrollo sostenible en el deporte, orientándose hacia el largo plazo y no pensando en el futuro cercano, satisfaciendo las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones y es que se calcula que esta normativa provocará una reducción acumulada de las emisiones de aproximadamente 500.000 toneladas de microplásticos durante el período de veinte años que sigue a la introducción de la prohibición, es decir, una reducción del 70% de las emisiones cuantificadas que se producirían según indica el Reglamento (UE) 2023/2055 de la Comisión de 25 de septiembre de 2023. A pesar del margen de 8 años que hay para poder reemplazar el caucho, hay un gran nerviosismo debido al increíble número de instalaciones deportivas que van a tener que reinventarse, pues en España hay alrededor de unas 10.000 instalaciones que utilizan microplásticos, como menciona El Confidencial, por lo que la gran pregunta que todos se hacen es: ¿Qué soluciones podemos aplicar? Pues bien, el día 1 de septiembre comenzó el proyecto apodado Ciruclar and safe solution for synthetic turf pitches (LIFET4C) en el que participan investigadores de la Universidad de Castilla-La Mancha, entre otras entidades, con el objetivo de innovar en la utilización de materiales para el césped sintético y poder sustituir el caucho. Además, en la península ibérica ya se han construido campos de fútbol de césped artificial con corcho o fibra de cáscara de coco, como se ha utilizado en algunos campos de Andalucía con la intención de minimizar el calor que desprende el caucho.

Algunos expertos han sido entrevistados ante la incertidumbre de este tema exponiendo que “el corcho está bien y tiene unas cualidades mecánicas que son bastantes buenas, pero flota y cuando llueve se pierde mucho”, asegura Pablo Burillo, profesor de marketing deportivo en la Universidad Europea. Juan Carlos González, director de innovación en Deporte del Instituto de Biomecánica de Valencia añadió que “se está probando con huesos de aceitunas, maderas y otros materiales naturales, pero se degradan muy rápido”. Otra de las soluciones que han aparecido en diversos medios es la posibilidad de fabricar granulados de caucho de más de cinco milímetros ya que de esta forma dejarían de considerarse microplásticos y no estaría prohibida su comercialización.

En términos generales, el anuncio de esta normativa supone la necesidad de innovar para luchar contra la contaminación y de este modo poder evitar repercusiones terribles que puede acarrear el aumento del número de microplásticos en el medio ambiente, afectando a nuestras vidas y a las de las generaciones futuras, además de a la biodiversidad marina y terrestre,  lo que conlleva a que la gestión deportiva y la sostenibilidad deban ir de la mano pues el futuro es inconcebible el uno sin el otro y para ello los gestores deportivos debemos estar a la vanguardia en un mundo cada vez más cambiante.   

Iñigo Martín

Estudiante del Máster en Gestión Deportiva de la UPV.