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UEFA CHAMPIONS LEAGUE 2027/2028, ¿LLUVIA DEESTRELLAS?

Como cada año, la final de la Champions League pone el broche de oro a una nueva temporada futbolística a nivel de clubes. Este cierre de campaña nos ha dejado, por segundo año consecutivo, la imagen del Paris Saint-Germain alzando la “orejona” al cielo de Budapest. Un desenlace que confirma la consolidación de un nuevo dominador del fútbol europeo, pero que también podría anunciar la despedida de uno de los símbolos más reconocibles del deporte rey.

Y es que, según diversas informaciones publicadas por medios como The Guardian, la UEFA habría alcanzado un acuerdo con Nike para que la marca estadounidense se convierta en la proveedora oficial de los balones de sus tres competiciones continentales a partir de la temporada 2027/2028. El contrato, valorado en aproximadamente 45 millones de euros por temporada —el doble de lo que, según estas informaciones, ofrecían Puma y Adidas—, se extendería hasta 2031.

Esta nueva alianza supondría el regreso oficial de Nike a la Champions League, algo que no ocurría desde 2001. No obstante, conviene recordar que hasta 2006 el balón oficial de la competición únicamente se utilizaba en las rondas eliminatorias. Durante la fase de grupos, los clubes podían emplear balones de diferentes fabricantes, lo que daba lugar a imágenes hoy impensables, con esféricos de Nike y otras marcas compartiendo protagonismo en la competición.

A simple vista, podría parecer un cambio de proveedor más, similar a los que se producen con frecuencia en las principales ligas nacionales. Sin embargo, el asunto presenta una dimensión jurídica mucho más compleja. En 2008, Adidas registró de forma exclusiva la construcción de balones basada en el característico patrón de estrellas asociado a la identidad visual de la Champions League. Esta estructura panelar, conocida comercialmente como “Adidas Finale” o “Starball”, supuso una innovación que trasladó al balón la estética creada originalmente por Phil Clements para el logotipo del torneo.

Aunque esta protección no impide que las estrellas sigan apareciendo en futuros diseños —para tranquilidad de los aficionados—, Nike deberá afrontar un importante desafío creativo a partir de 2027. La firma de Oregón tendrá que encontrar la manera de integrar este icónico elemento sin infringir los derechos asociados a la construcción patentada por Adidas, buscando un diseño propio que mantenga la esencia de la competición. O, fiel a su tradición innovadora, podría optar por romper con lo establecido y abrir una nueva etapa en la historia visual de la Champions League.

Miguel Martínez de Espronceda Ezquerro
Estudiante del Máster de Gestión Deportiva UPV