El FC Barcelona apuesta por la hostelería como estrategia de expansión e innovación en la gestión deportiva
Desde hace unos cuantos años atrás, los clubes de fútbol se están teniendo que adaptar a un contexto económico cada vez más exigente. Ya no basta con los ingresos generados por la venta de entradas, derechos televisivos o traspasos de jugadores. El FC Barcelona ha dado un nuevo paso en la profesionalización de su modelo de gestión con la creación de su cadena de restaurantes Can Barça, realizada en colaboración con Novadial Corporate. Este proyecto busca combinar rentabilidad económica, identidad cultural y expansión internacional.
Lo más llamativo de este acuerdo es que permite al club obtener beneficios sin tener que realizar una inversión directa: el Barça aporta su marca y supervisa la calidad, mientras que Novadial se encarga de la operación y los costes. A cambio, el club recibe un porcentaje de las ventas de comida y merchandising, lo que garantiza ingresos estables y sostenibles.
El primer restaurante abrirá en Burgos, pero el proyecto tiene una visión mucho más global con la apertura en América y Asia de al menos diez locales en los próximos años. Cada local incluirá una Botiga del Barça, una tienda oficial donde se venderán productos del equipo y de la nueva línea Can Barça. Sin duda, una idea que, además de generar beneficios, refuerza la presencia emocional del Barça en todo el mundo, acercando su esencia a los aficionados que no pueden visitar el Camp Nou.
Desde la perspectiva de la gestión deportiva, este tipo de proyectos reflejan un cambio profundo en la manera de gestionar los clubes. El FC Barcelona no solo compite en los campos de fútbol, sino también en el ámbito empresarial. Su marca es uno de sus activos más valiosos, y convertirla en una experiencia tangible es una forma inteligente de reforzar su valor. En un momento en el que los ingresos tradicionales son cada vez menos significativos, la diversificación se convierte en una herramienta clave para garantizar la estabilidad económica.
Por otra parte, el proyecto encaja perfectamente con la estrategia que el club viene desarrollando a través de Barça Licensing & Merchandising (BLM), el sector encargado de la gestión global de la marca. En los últimos años, BLM ha ampliado la red de tiendas oficiales, firmado acuerdos con plataformas internacionales como Amazon y potenciado la venta de productos en mercados asiáticos. Can Barça es, por tanto, una extensión natural de esa estrategia, pero con un componente más emocional y cultural: la idea de vivir “la experiencia Barça” más allá del fútbol.
En términos económicos, esta iniciativa también se enmarca en el periodo de reestructuración económica que atraviesa el club, reflejando una mayor profesionalización de la gestión financiera. Después de unos años complicados tras la pandemia y la reconstrucción del proyecto deportivo, el Barça ha buscado fórmulas creativas para equilibrar las cuentas del club. Según los informes presentados en la Asamblea General, el club cerró la temporada 2024-2025 con más de 880 millones de euros en ingresos, y proyectos como este contribuyen a reforzar esa tendencia positiva.
En conclusión, el lanzamiento de Can Barça demuestra que el FC Barcelona está adoptando una visión más amplia del negocio deportivo. La combinación de identidad, cultura, gastronomía y deporte ofrece una manera diferente de conectar con los aficionados y de generar recursos sostenibles. Si el modelo funciona y se expande con coherencia, podría convertirse en un referente para otros clubes que buscan nuevas formas de crecer sin perder su esencia. En definitiva, Can Barça simboliza una nueva etapa en la gestión deportiva, donde la innovación y la identidad van de la mano.
Alejandro Ponce Almansa
Estudiante del Máster en Gestión de Empresas Deportivas en la UPV
